Hay momentos que sencillamente no puedes distraerte ni un segundo.
Por ejemplo, cuando estás en la cocina cortando algo con un cuchillo recién afilado.
Cero distracciones.
Nada de celular.
Nada voltear a ver a otros lados.
Tu cerebro sabe que un movimiento en falso significa sangre.
Así que te concentras.
Completamente.
Terminas de cortar. Y ni siquiera te diste cuenta del tiempo que pasó.
Ahora imagina que aplicaras ese mismo nivel de concentración a TODO lo que haces.
Sin interrupciones.
Sin “rapidito reviso el WhatsApp”.
Sin 47 pestañas abiertas en el navegador.
Solo tú y la tarea. Hasta terminarla.
¿Cuánto más avanzarías?
Te lo digo por experiencia:
Cuando hago herramientas para contadores, aplico exactamente eso.
Una sola función. Hecha bien.
Nada de colores bonitos (eso si, cuido cada detalle).
Nada de dashboard innecesario.
Nada de agregarle opciones que nadie usa.
Solo lo esencial. Funcionando perfectamente.
Como mi calculadora de carga patronal.
Hace UNA cosa: te dice cuánto te cuesta realmente contratar a un empleado en México.
Salario + IMSS + Infonavit + impuestos + prestaciones.
Todo incluido. En segundos.
Gratis. Sin registro. Sin trampas.
Porque cuando te concentras en hacer UNA cosa bien, funciona.
Y cuando funciona, la gente la usa.
Simple.
P.D. La próxima vez que estés “trabajando” con 15 cosas abiertas y ninguna avanzando, recuerda el cuchillo afilado. Una tarea. Toda tu atención. Hasta terminar.
