Hoy me enteré de algo importante.
Platicando mi hermana menor (que también es desarrolladora en EEUU) me preguntó sobre la aplicación que estoy haciendo y si considero que va a ser un éxito.
Le dije la verdad: no sé.
Pero tampoco me importa.
Y si bien, lo empecé con toda la intensión de que asegurar un éxito, me doy cuenta de que eso no depende de mi.
Verás, soy contador. Pero como desarrollador también sé construir cosas digitales.
Y en estas últimas dos semanas descubrí algo: puedo crear casi cualquier cosa.
Obvio. No soy el más rápido (por mucha IA que tenga, un ejercito programadores me rebasa por mucho). Pero creo cosas que funcionan.
Y eso es lo importante.
Lo que me liberó fue esto: dejar de pensar y empezar a hacer.
Construir un producto mínimo, resolviendo una necesidad. Validar. Cambiar.
No se puede mejorar algo que sólo vive en tu imaginación.
Y por mucho que pienses que tienes la mejor idea del mundo, dékame decirte que eso es basura.
Hasta que te animas a hacerlo.
Y la verdad es que esto que estoy logrando es lo que siempre he querido desde que adquirí mi dominio.
Crear un producto que la gente use. Que les ahorre horas. Que les deje salir el viernes mas temprano (o mejor aun, que no regresen el sábado a trabajar).
Si tienes una idea de producto/servicio digital y quieres que la hagamos real, sólo responde este mail.
Igual y te destrabo el paso que te falta para escalar en serio.
Si no, también estamos bien.
